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Periodismo de pico y pala. Octubre 1997

Cuando alguien muere

El pasado agosto ha sido luctuoso para el planeta de la música. Puede que, sin embargo, no te hayas enterado: ocurre que el periodismo baja la guardia en verano y muchos gigantes no han sido despedidos como se merecen. En estas páginas encontrarás nuestra despedida a algunos de quienes nos abandonaron. A continuación, Diego A. Manrique explica las claves sobre cómo se tratan las muertes de los músicos en los periódicos españoles. La moraleja: no se te ocurra morirte en agosto y en fin de semana.

"Todo mes puede mostrarse cruel con los vivos, pero los muertos de agosto adquieren un color aún más intempestivo, como si ir a morirse o dejarse matar en jornadas tan cálidas y laxas acentuase el sino de aguafiestas, a veces manifiesto de manera muy cruda por el apresurado o pobre tratamiento que los medios de comunicación reservan a algún famoso fallecido en un fin de semana del pleno verano." (El oscuro agosto, Vicente Molina Foix, El País, 2-IX-97)

El pasado agosto decidí quedarme en Madrid. Lo suelo hacer, pero este verano estaba obligado –el aliento de los mastines de Hacienda en el cogote– y me olvidé del "dolce far niente" ofreciéndome a colaborar "en lo que sea necesario" con el periódico que publica mis ocurrencias, oferta que fue aceptada porque la redacción estaba en cuadro.

Lo que no podía imaginar era la avalancha de fallecimientos de músicos que iba a enlutar ese raro agosto de 1997. No me gusta escribir notas necrológicas, ni mucho menos por anticipado. ¿No lo sabíais? Los periódicos tienen una morgue secreta donde se acumulan textos redactados y preparados para salir a la luz en cuanto el veterano ilustre estire la pata. Tal previsión tiene algo de obsceno, aunque quizás esté equivocado: la (aparentemente inmortal) Reina Madre de Inglaterra ha visto incluso los ensayos de su funeral y se ha deleitado revisando los programas que la BBC conserva enlatados esperando la ocasión. Bueno: tal vez esto sea una forma razonable de aceptar—la—muerte, esa asignatura pendiente de los occidentales…

De todos modos, me niego a la charada de la necrológica adelantada, pero tienes pocos argumentos para plantarte cuando acaba de conocerse el fallecimiento y la dinámica de un diario exige textos con toda urgencia. "En cuarenta y cinco minutos te llaman de cabinas y dictas un par de folios". Imagina: en menos de una hora debes resumir una vida y hacerlo según las convenciones del género.

Ditirambo

¡Esa es otra! Necrología equivale a ditirambo. No está bien visto que se proyecten sombras sobre el reciente cadáver. Eso me proporciona una justificación para no participar en las páginas dedicadas a Tete Montoliú: indiscutible su talento, encomiable su trayectoria… pero el tipo no me caía bien. Soy consciente de la aberración que supone ese argumento, pero en España nos atribuimos el papel de juez de la horca para encausar a los famosos y basta nuestro mero capricho para condenar a quien no encaja en nuestro molde de héroe. ¿Hay algún remedio contra la prevaricación del "no—me—cae—bien"?

De todos modos, apenas encuentro referencias al lado sombrío de Montoliú, a su brusquedad, a sus maldades con otros músicos, a sus simplezas de culé nacionalista… Algo parecido siento con William Burroughs: mi (reticente) admiración por (algunos de) sus libros no borra mi (difusa) repugnancia ante el personaje, su obsesión por las armas, su actitud de "avida dollars", su impenetrable pose de Viejo de la Montaña… No: ésas no son las opiniones que se vierten en las páginas de cultura de los periódicos cuando hay que enterrar a alguien.

El papel de aguafiestas se hace más difícil cuando el muerto no entra en la categoría de "Figuras Indiscutibles", verbigracia Fela Kuti. Admirador suyo desde los primeros sesenta –sí: yo también le descubrí gracias a Ginger Baker– me asombró su caída en la rutina. Esa monotonía puede hasta ser disculpada según la frase de Robert Wyatt: "Fela sólo tiene un arreglo, pero es tan bueno que no importa que lo repita en todos sus discos."

Quizás mis objeciones ante Kuti tengan en verdad una raíz moralista. En Europa se celebraba su imagen de rebelde oficial y sus fantasías de Presidente de la República de Kalakuta, patético refugio cuando los bárbaros de la dictadura militar de turno decidieron castigar al bocazas. Por lo visto, el nigeriano encajaba en el perfil de "Noble Salvaje": un "mariguanero" indomable, un polígamo feliz… Nadie le advirtió de los peligros de la promiscuidad: como parece que ocurrió en el caso de otro músico de estatura comparable, el rumbero zaireño Franco, fue atrapado por el sida. Sin embargo, no tengo noticias de que usara su inmenso prestigio para avisar del maldito virus, cosa que sí hizo Franco.

Cuando se trata de reflejar el fallecimiento de una estrella del (perdón por la expresión) Tercer Mundo, no abundan las facilidades en los medios. Elio Revé el músico guantanamero, fue liquidado en la mayor parte de los periódicos con la información que EFE despachó desde La Habana. Yo no tuve la habilidad de conseguir que mi diario le diera un tratamiento adecuado: me falló, debo reconocerlo, la forma de venderlo.

Sí acerté con Nusrat Fateh Ali Khan: al ver que pasaban los días y no salía nada llamé para protestar: "¡Pero si era el Camarón del Pakistán!". La equiparación, aunque grosera, me consiguió el OK para redactar una nota extensa, nota que me dejó cierto aire de frustración: no basta con sentir admiración por la voz—de—montaña—rusa de Nusrat cuando no dominas el enjambre de cofradías del sufismo o las peculiaridades islámicas en cuestión de canciones amorosas ("¿Pero, hablan de Alá o de la mujer que aman?"). Por decirlo suavemente, no estamos muy preparados para interpretar cabalmente a los artistas de culturas distantes, pero la arrogancia europea no se detiene ante estos detalles tan insignificantes.

Otras ocasiones

En otras ocasiones comprendes los inconvenientes de no respetar lo "políticamente aceptable" de cada época. Nunca se ha hablado en España del compositor Conlon Nancarrow, redescubridor, entre otros hallazgos, de las posibilidades de la modesta pianola. Por su biografía, Nancarrow debería ser venerado aquí: luchó en la guerra civil española formando parte de la Brigada Lincoln. A su vuelta, los cazadores de brujas le hicieron la vida imposible y, airado, abandonó Estados Unidos para instalarse en México. Sin embargo, su asco ante lo que había visto en España –las purgas estalinistas, las ejecuciones de compañeros brigadistas, el caos del lado republicano– le enemistaron igualmente con la izquierda roja y fue borrado de los anales de la "gesta internacionalista". En la redacción me aseguraron que no aparecía en las enciclopedias y "no puede ser tan importante como dices."

Con todo, lo infinitamente desagradable es oficializar la muerte de alguien que conoces. Una tarde de agosto me advierten que han avisado desde la redacción de Sevilla que ha muerto en Algeciras un tal An-tonio. "¿Debemos publicar algo?". "Joder, no es posible". Llamo a su discográfica, a su editorial: contestadores insensibles. Así que recorro el camino de llegada de la noticia en sentido inverso y, finalmente, en Europa Sur, el periódico local, un amigo de An-tonio me confirma el horror. Una crueldad de lo que llamamos destino: estaba a punto de salir su disco de debut y sólo le conocían/apreciaban quienes le vieron con banda por tierras sureñas y en garitos de Madrid, donde actuaba con la guitarra de palo y era puro imán.

El contacto de Algeciras ratifica lo que me temía: una sobredosis de heroína. "Lo había dejado, pero tal vez quiso darse un homenaje por lo bien que le iban las cosas". Una duda enojosa: ¿debe uno publicar ese detalle miserable?. Primera respuesta: no, dado que todavía no se conoce el resultado de la autopsia y su familia puede indignarse. Segunda reacción: es obligado incluirlo porque cualquier muerte por drogas es aviso para navegantes frívolos (¿quién no lo es?) en el Mar del Rock.

Finalmente opto por reflejar lo que dicen que es la realidad de Algeciras ("no sabes qué ruina ha traído aquí el caballo"). Lo hago con discreción, pero mis precauciones no sirven de nada: cambian el titular y aparece algo tan crudo como "Muere por sobredosis el cantante An-tonio". Se me atraganta el desayuno.

Postdata: un par de semanas después alguien me corrige: An-tonio, me asegura, se dio un pico, pero de cocaína. No: no me gusta nada ejercer de enterrador.

Diego A. Manrique

Johnny Copeland

Cantante y guitarrista nacido el 27 de marzo del 37 en Haynesville, Louisiana. Entró en la escena del blues en Houston en los años cincuenta después de que ejerciera como boxeador con poca fortuna. Habiendo creado un estilo de blues soul muy particular que le reportó numerosos éxitos se trasladó a Los Angeles en los setenta para grabar con Rounder después de haber pasado por Mercury, Paradise, Golden eagle o Crazy cajun. A mediados de los ochenta ya tenía el mismo prestigio que Albert Collins o Clarence "Gatemouth" Brown, con quienes colaboró en el "Showdown" que ganaría un Grammy en 1985. En una progresión ascendente fichó con Verve para realizar lo que han significado sus últimos discos: "Cats a with the blues" y "Jungle swing", disco elegido por esta revista como el mejor álbum de blues de 1996.

Luther Allison

Cantante y guitarrista nacido el 17 de agosto del 39 en Mayflower, Arkansas. Se incorporó al mundo de la música formando parte del grupo familiar que trabajaba dentro del gospel. Hasta 1969 no grabó su primer disco, aun cuando ya había acompañado a Jimmy Dawkins, Magic Sam, Freddie King o Sunnyland Slim. Su éxito en el Festival de Ann Arbor de ese mismo año le permitió fichar por la Motown, aunque el músico prefirió emigrar a París en lugar de integrarse en el mundo del show business que la compañía creó a su alrededor. En Europa siempre fue considerado un clásico y siempre se le reconoció su interés por los nuevos valores del blues europeo. Su discografía, muy amplia, está recogida en numerosos sellos. En España, sus últimos trabajos salieron bajo etiqueta Inak, distribuida por Dial. Falleció el 12 de agosto en un hospital de Wisconsin aquejado de cáncer.

Fela Kuti

Cantante y multiinstrumentista nacido en 1938 en Nigeria. A los veinte años fue enviado por su familia a Londres para recibir estudios de medicina, pero el prefirió aprovechar su estancia en Inglaterra para aprender a tocar el piano. Establecido en Lagos, formó Koola Lobitos y, posteriormente, en 1970, Afrika 70. Su encuentro con el líder norteamericano Malcolm X en un viaje a Estados Unidos le hizo tomar una conciencia social que, a partir de ese momento, iba a cambiar su vida. Mientras musicalmente creaba el afrobeat como reivindicación de la música indígena, ideológicamente se convirtió en una figura trascendental en Nigeria al oponerse frontalmente al gobierno dictatorial y corrupto de aquel país. Eso trajo consigo el engrandecimiento de su figura en toda Africa e importantes represalias por parte del gobierno nigeriano. Formó una comuna a la que dio el rango de república independiente de Kalakuta. Tuvo que exiliarse en Ghana después de que las fuerzas militares arrasaran la comuna en 1977 y de allí fue nuevamente expulsado al criticar también, sin cortarse un pelo, el militarismo ghanés. En el aniversario de la destrucción de Kalakuta se casó con sus veintiséis, bailarinas reivindicando las tradiciones africanas, mientras veía cómo su banda se iba diversificando sin que él perdiera ninguna trascendencia en el mercado africano. Con el tiempo, Fela Kuti era más un gurú que un músico y el anuncio de su muerte, provocada por el sida a principios de agosto, conmocionó a toda la población de Nigeria. Ni él, ni sus mujeres, ni sus hijos, aceptaron nunca hacerse análisis ni recibir tratamiento médico por cuanto Kuti consideraba esas enfermedades propias del "hombre blanco". Sus últimas grabaciones pueden encontrarse en el sello Shanachie, distribuido en España por Arpafolk.

Nusrat Fateh Ali Khan

Cantante nacido en 1948 en Lyallpur, India (posteriormente Faisalbad tras la independencia de Pakistán). Nusrat pertenecía a una familia dedicada a la interpretación de la música qawwali, una demostración espiritual muy relacionada con el sufismo. Sus cualidades no le permitieron brillar entre la familia hasta que, muerto su padre, tuvo un sueño que le hizo dedicar todos sus esfuerzos al control de la voz. La enfermedad de un primo suyo le permitió convertirse en cantante solista del grupo y, a partir de ahí, su carrera fue meteórica hasta llegar a ser considerado el mejor cantante de qawwali de la historia. Encumbrado en Pakistán como su máximo artista, Nusrat no desperdició la oportunidad de dar el salto a occidente obteniendo, igualmente, un enorme éxito. Peter Gabriel fue su máximo valedor en una carrera en la que llegó a colaborar con Massive Attack, Michael Brooks o Eddie Vedder, el vocalista de Pearl Jam. Su muerte, producida el 16 de agosto, fue anunciada por el presidente de Pakistán y supuso una conmoción entre los seguidores de la línea Chishti sufista, quienes aún conservan el qawwali como uno de sus rituales para aproximarse y obtener el éxtasis. Sus últimas grabaciones las realizó en Realworld, el sello de Peter Gabriel, distribuido en nuestro país por Virgin.

Tete Montoliú

Pianista nacido en Barcelona el 28 de febrero de 1933. Es el gran nombre del jazz español. Nacido ciego e iniciado en la música por su madre, estudió piano, órgano, armónica y composición adquiriendo un nivel que fue rápidamente apreciado en sus primeras apariciones en el Hot Club de Barcelona. Lionel Hampton le eligió como pianista para una de sus grabaciones ofreciéndole un renombre internacional que Tete aprovechó decididamente. A partir de ese momento, sus cada vez más constantes viajes a Estados Unidos y Europa le convierten en uno de los grandes pianistas de bop, alcanzando un enorme cartel en las décadas de los sesenta y setenta. En los ochenta, ya consagrado, Tete tocó con todas las figuras del jazz que puedan calificarse como tal. Aun enfermo, continuó su carrera en los noventa con una cantidad de actuaciones exorbitante para un hombre de su edad y situación física. Murió el 23 de agosto en lo que ha significado la pérdida más importante para la música española en los últimos años.

Conlon Nancarrow

Pianista nacido en Texarkana, Arkansas, en 1912. Es lo que podría llamarse un músico "de ésos que le encantarían a Tom Waits". Estudió trompeta, piano y tocó jazz en sus inicios hasta que se inclinó formalmente por la música clásica, estudiando con Nicolas Slominsky, Walter Piston y Rober Sessions. Sessions le mostró las nuevas posibilidades rítmicas y sonoras que Nancarrow empezó a combinar con sus influencias de Bach y Stravinsky. En 1937 se apuntó a la brigada Abraham Lincoln para luchar en la guerra civil española apoyando al bando republicano, lo que le supuso su decidida entrada en el socialismo y su maldición para los modos de vida americanos. De vuelta a Nueva York, trabajó con Elliot Carter y Aaron Copland, pero terminó saliendo del país y exiliándose en México cuando le fue denegada su petición de pasaporte. En México tuvo que sobrevivir tocando el piano y la pianola sin terminar de entender el compromiso de los músicos más actuales con un mercado que consideraba deplorable. Músico de culto, sus grabaciones son difícilmente encontrables en España, aunque, por medio de la importación es posible conseguir sus estudios de piano publicados en el sello alemán Wergo y producidos por Charles Amirkhanian.

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