Tal día como hoy, hace ya 40 años, nació en Kirkland, un pequeño pueblo del estado americano de Washington, uno de los grandes iconos del movimiento grunge de los noventa, Layne Staley. Con una infancia demasiado similar a la de Kurt Cobain, el personaje de Layne fue quizás aún más complejo, depresivo y huidizo todavía, debido en gran medida a su situación de continuo aislamiento personal y de adicción a las drogas.
Para muchos de sus amigos y compañeros de viaje la muerte de Staley, un 5 de abril de 2002, ligada por desgracia a la fecha de la desaparición del líder de Nirvana ocho años antes, fue algo inesperado y sorprendente, pero que a la vez se antojaba inevitable. Cantrell, amigo y compañero inseparable no solo por haber compartido el éxito junto a él en Alice In Chains, reconoció que fue una muerte que se podría haber evitado si Layne hubiera recibido más atención y cuidado por parte de su entorno más inmediato, entre los que él mismo se incluía.
La figura de Layne Staley ha estado fuertemente ligada a sus complejas y elaboradas letras, en las que siempre había referencias explícitas a las drogas, la muerte y el suicidio, mezcladas con un desasosiego emocional y un gran vacío interior que era incapaz de llenar. Su adicción a la heroína desembocó no solo en una postrera muerte por sobredosis, sino también en un aislamiento que le fue alejando paulatinamente de todos los que le rodeaban, y un motivo de peso por el cual Alice In Chains paralizaron sus actividades musicales a finales del 1994, con un Layne incapaz de soportar el peso de las giras y las actuaciones.
Tras un breve período de rehabilitación en una clínica de Seattle, Mike McCready quien también acababa de abandonar un centro médico de Minneapolis por la misma razón, contactó con Staley para proponerle ser la voz de un proyecto musical que sería bautizado tras varias actuaciones esporádicas como Mad Season. Su primer concierto tuvo lugar en el Cocodrile Cafe de Seattle a modo de jam seasion, y posteriormente editarían un álbum memorable titulado Above, en el que aparecería también el incombustible Mark Lanegan. El proyecto trató de volver a reunirse a mediados de 1997, pero el mal estado de Layne y la posterior muerte de Baker, el bajista, por sobredosis a principios de 1999 frustraron la posibilidad de realizar un nuevo álbum como Mad Season.
Para muchos el indiscutible talento del que fuera líder de Alice In Chains fue sucumbiendo con los años víctima de sus constantes abusos con las drogas. Algo que se pudo percibir con claridad en el Mtv Unplugged que la banda registró en 1996, en donde Layne apenas podía sostenerse en la silla, con una imagen excesivamente desaliñada y descuidada, escondiéndose tras unas gafas de sol, y olvidándose en algunos momentos de las letras de sus canciones. Este fue uno de los últimos conciertos de la banda, ya que posteriormente fueron incapaces de sacar adelante una extensa e importante gira como teloneros de Kiss, debido en parte al delicado estado de salud de Layne. El punto sin retorno de la adicción y los problemas emocionales de Layne vendrían irremediablemente en octubre de aquel mismo año con la muerte de su pareja sentimental Demri Lara Parrot por complicaciones e infecciones derivadas del consumo de heroína. Una desgracia enorme que causó un daño irreparable en su vida, abriendo una herida en su interior que jamás logró superar. Enganchado más que nunca a la heroína, Layne comenzó a recluirse y a abandonar todo vínculo con la música, y prácticamente con el mundo. Algo que Cantrell asumió con cierta resignación, lo que le llevó a plantear el futuro y enfocar su trayectoria en solitario, que se vio iniciada en 1998 con el disco Boggey Depot. Layne abandonó definitivamente esta vida mucho tiempo antes de su muerte, iniciando un exilio auto impuesto desde finales de 1999 hasta el 2002 año de su fallecimiento.
Un ejemplo claro de como los excesos con las drogas y el mundo de la música andan demasiado entrelazados, sobre todo entre la generación maldita de los noventa, llena de excelentes músicos que perecieron causa directa de su drogadicción y sus constantes depresiones, como fueron Andy Wood, Kurt Cobain, Shannon Hoon o el propio Layne Staley. Desde aquí, en esta fecha conmemorativa, brindamos nuestro particular homenaje a una de las voces más destacadas de los noventa, un personaje único y realmente brillante, con un registro lleno de matices oscuros, de timbre agudo y desgarrado, tan propio y especial que ha influido sin duda en muchos cantantes hedereros de su enorme legado.