Scarlett Johansson, Lost In Translation y sus devaneos con la música
Películas
Blogs | 02/09/2008
Ayer noche optamos por ver de nuevo la película Lost In Translation (2003) de Sofia Coppola, un fantástico film ambientado en Japón, en el que se nos narra el encuentro de dos personas, interpretadas por Bill Murray y Scarlett Johansson, que se sienten perdidas, a la espera de que alguien les rescate de sus rutinarias vidas. Un film lleno de contrastes, matices, pequeños detalles e historias parcas en palabras, pero rebosantes en emociones.
Hacia mitad de la citada película podremos contemplar, entre otras cosas, como la siempre admirada actriz Scarlett Johansson se arranca a cantar, metida dentro de su papel, el Brass In Pocket de The Pretenders, en un momento a medio camino entre lo grotesco y lo inapropiado, pero no por la escena en sí, sino por las escasas dotes melódicas de la Johansson. Un curioso escarceo con la música, que no debería ser más que una pequeña y curiosa anécdota a no tener muy en cuenta, sino fuera por el hecho de que cinco años después acabaría editando un disco en solitario bajo el título de Anywhere I Lay My Head (2008), en el que rinde tributo a un pedazo de artista, como es Tom Waits.
La música y el cine nunca han sido dos ámbitos profesionales que se hayan llevado excesivamente bien entre ellos, es más, resulta realmente difícil encontrar casos en los que el talento para la interpretación y para la melodía se unan en una misma persona. No obstante, últimamente parece que está de moda pasar de un lado al otro, como quien se cambia de camisa o pantalones, como si todos tuvieran el carisma que tenían en su momento Elvis Presley o Frank Sinatra, incluso el mentado Tom Waits. Sirvan los siguientes ejemplos más recientes para hacernos una ligera idea, Jon Bon Jovi, Gavin Rossdale, Jared Leto, Juliette Lewis o Scarlett Johansson, la última en apuntarse.
Alguien del set de rodaje de Lost In Translation (2003) debió decirle o advertirle a Scarlett Johansson de que sus cualidades como cantante eran las justas como para hacer la citada escena y poco más. Pero por lo que se ve a la chica le ha picado fuerte el gusanillo de la música, y en cierto modo lo entiendo, cuando uno tiene la posibilidad y el dinero para hacer lo que le viene en gana, hace bien haciéndolo. Además, sorprende y mucho en su elección, un álbum con un total de diez temas originales de Tom Waits, con tan solo una única composición propia, Song For Jo. Al menos en este caso Scarlett ha demostrado cierto grado de elegancia y de clase, pues no todo el mundo se atrevería a versionar los temas que ha elegido. También resulta curiosa la aportación de David Bowie en un par de los temas versionados, en concreto el single Falling Down y Fannin Street.
Con la publicación de Anywhere I Lay My Head (2008) una actriz como Scarlett Johansson ha dado un paso más allá. Ha querido rienda suelta a sus inquietudes, demostrando que en cierto modo, basta con tener una idea, algo de dinero suelto, y sobre todo mucha capacidad para soportar las críticas, pues son muchas y muy negativas las que ha recibido desde los medios especializados, para embarcarse en un proyecto como el que ha afrontado y con el que nos ha pillado a todos por sorpresa.
Banda | Scarlett Johansson
Película | Lost In Translation (2003)