Con puntualidad empezó el show de
Bad Way. Una banda novel que aportó frescura con su
Punk Rock pero que nos dejó indiferentes a la gran mayoría. Ya no en cuanto a la ejecución, que fué bastante buena, si no, más bien en cuanto a la imagen que daban encima del escenario.
Bad Way estaban fuera de lugar, su música no tenía absolutamente nada que ver con el sonido de
Black Stone Cherry. Toda mi vida he pensado que un grupo que abre para otro, cuanto menos, debe de tener ciertas similitudes con la banda que actuará después que ellos.
Bad Way Tocaron cerca de 45 minutos y en mi opinión, no cumplieron su función, que no es otra, que
calentar el ambiente.
La
Sala Caracol estaba al completo,
500 personas deseosas de escuchar al cuarteto de
Kentucky.
Black Stone Cherry aparecieron en el escenario con cierto retraso. Una banda muy joven (ninguno supera los 23 años) pero al minuto de comenzar el
show, uno se da cuenta de que eso, no era importante. Parecía que llevaban años y años encima del escenario. A pesar de su juventud
Black Stone Cherry tienen muchas, pero que muchas tablas ya adquiridas.
La
energía que desprendieron aquel
30 de Octubre fue espectacular, cada poro de nuestro cuerpo se emborrachaba de
Rock, mientras
Black Stone Cherry no dejaban de moverse de un lado para el otro, de saltar, y por supuesto, no dejaban de hacer
headbanging. Esa era su manera de comunicarse con el
público. Y el público allí reunido le respondió con la misma moneda. Un ambiente festivo invadió la
Sala Caracol. Aquel fué su úlitmo
concierto del
Tour Europeo y querían dejar una buena impresión antes de volar de nuevo a tierras estadounidenses.
En ese momento todo era perfecto... Bueno, todo no, ya que el técnico de sonido tenía ganas de amargarnos la noche. Está claro que si 250 personas (los que estabamos en la parte trasera de la
Sala Caracol) cada vez que había un silencio aprovechan para manifestar su descontento con el
sonido de las guitarras (apenas se oían) y con el volumen de la voz (el pobre de
Chris Robertson se fue, seguro, con la garganta tocada a
EE.UU), sería por algo.
Pero, increíblemente, el técnico de sonido hizo caso omiso (o quizás es que tenía problemas de audición) de la petición popular y nos pasamos tres cuartas partes del concierto intentando adivinar que canción estaban tocando. En su defensa diré que el sonido de la batería fué apabullante, aunque en términos generales, no puedo darle mas que un 3 al sonido global del
concierto.
De todos modos, lo que ocurría encima del
escenario era suficientemente grande como para obviar estos problemas, y entre los fieles que allí estában congregados, el denominador común fue sin duda una sonrisa de oreja a oreja, una sonrisa por ver a este grupazo en
directo.
Los temas fueron cayendo como apisonadoras. Y la gente coreaba los cortes mas conocidos de la banda
. Canciones como
Rain Wizard (con la que abrieron el concierto),
Blind Man,
Lonely Train,
Please Come In o
Maybe Someday tuvieron una mayor acogida. La primera parte del show fue mas pesada y eléctrica, sin embargo, la segunda fue bastante mas calmada. Canciones como
Peace Is Free o
Can't You See ganan muchos enteros en directo.
Mención aparte merece las versiones que eligieron, cantadas por todo ser viviente que allí se congregaba.
Sweet Home Alabama de
Lynyrd Skynyrd,
Hey Jude de los
Beatles o
Voodoo Child del grandísimo
Jimmy Hendrix.
Tras una hora y cuarenta minutos,
Black Stone Cherry se despidieron del escenario dejándonos un gran sabor de boca. Un
directo intachable que, en mi humilde opinión, supera con creces, a sus discos de estudio. Sin duda, una banda para disfrutarla en vivo.
Hasta la próxima.
Redactor: Ángel Garrido (
www.todaslasnovedades.es)
Fotografía: Alejandro Bazal (
www.movimente.es)
Agradecimientos: Background Noise (
www.backgroundnoise.es)