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30 Seconds To Mars en Amsterdam

Paradiso
Crónicas | 27/11/2009
Nuestra redactora Soraya Valle ha viajado hasta Amsterdam para contarnos sus impresiones sobre el concierto que 30 Seconds To Mars ofreció en la mítica Paradiso.
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Setlist:
01. A Beautiful Lie
02. Attack
03. From Yesterday
04. Battle of One
05. The Story
06. Kings & Queens
07. Revenge (acústico)
08. A Modern Myth (acústico)
09. The Kill (acústico & full band)
10. The Fantasy
11. This is War
12. 100 Suns
Si Marte no va a España, España va a Marte; o, en este caso, a Holanda. Globos, caridad y, sobre todo, luces rojas para recibir a 30 Seconds to Mars en Ámsterdam después de un año y medio de ausencia. Dentro de su Buzz Tour (gira de toma de contacto antes de la presentación del disco) había una parada en la ciudad de las bicicletas, muy acorde con la temática del videoclip del primer single extraído de This Is War (2009), Kings and Queens, y se les echaba de menos, como indicaba su lleno absoluto del Paradiso.

A pesar de no contar con la “excitación” de los fans de otros países como Inglaterra, en donde el concierto de Londres congregó a gente acampada durante el fin de semana, sino que sólo veinte personas aguardaban desde la mañana, poco a poco el movimiento fue tomando fuerza. Alrededor de las cuatro de la tarde comenzó el lavado de cara de la calle Weteringschans por parte del Echelon Holandés; posters, globos rojos y negros por las vallas, cajas de la misma gama con los símbolos de la banda para donar a Hope Builders (ONG donde colabora el Echelon, el devoto grupo de seguidores, con The House that the Echelon built – “La Casa que el Echelon construyó”) y luces rojas, cómo no, con motivo del tema de la noche, denominada la “Noche de la Luz Roja” (Red Light Night), daban la bienvenida al universo de Mars, que es así, a lo grande, a lo simbólico, de tradiciones.

Las puertas abrieron con un retraso de una hora, a las ocho, mientras que los teloneros, We Fell To Earth, ya habían comenzado su gig electrónico, con buen sonido pero demasiado lento para preparar un concierto de Rock. Igual que la islándica Björk, que amenizó la espera a modo de hilo musical hasta que la banda salió al escenario.

A las nueve y tres minutos ya se oían las primeras notas del disco y single que comparten nombre, A Beautiful Lie (2005), en uno de los shows más puntuales, y los cuatro años de sequía de nuevo material se olvidaron; aunque a la sala le costó entrar en calor en los instantes de arranque, Jared Leto, Shannon Leto, Tomo Milicevic y Tim Kelleher (bajista en el tour) tomaron posiciones acomodándose a los instrumentos y al público, y Attack y From Yesterday (el single cuyo vídeo fue rodado en China), llegaron posteriormente para paliar el frío de la calle y el tiempo transcurrido sin ver a los de Marte. Pero no fue hasta Battle of One que audiencia y banda se sumergieron completamente en la estridencia de guitarras, bajo, teclados y batería, sobre todo batería, pudiendo contemplar a un Shannon entregado que golpeaba aceleradamente su kit forrado con fotos de fans que ha ido reuniendo a lo largo de los años.

Tras cuatro canciones rápidas, para gritar, para saltar, The Story introdujo una atmósfera para escuchar y recordar, con Jared a la cabeza sin que la magia de la intimidad que produce esta canción se perdiera, y sin soltar a Pythagoras, su emblemática guitarra eléctrica blanca que le ha acompañado desde los comienzos.

Y entonces, lo que todos aguardaban, el adelanto de la guerra; el sonido de un halcón rozó la piel de los allí congregados, dándoles a entender que debían poner en marcha las luces porque Kings and Queens se preparaba en las cuerdas. Y así fue, la sala se inundó de rojo y mil quinientas voces siguieron al unísono los cantos de la canción, como si se hubiera ensayado. Jared sonreía encantado de conocerse y de conocer a Paradiso, intercambiando miradas y gestos con Tomo, a la par que Tim no se ajustaba más de dos segundos en el mismo espacio y Shannon asomaba la frente desde su máquina de matar. Un colectivo “We are the Kings, We are the Queens” dejó que el canto final rematara esta primera parte del concierto, dando paso al set acústico.

Jared tomó asiento en una banqueta y, junto a una guitarra acústica que más tarde cambiaría por otra sin afinar, teniendo a los presentes varios minutos observando cómo aquel genio se peleaba con los trastes, los focos le enfocaron y Revenge afiló el silencio en Paradiso. Por una parte, porque esa canción no pertenece a ningún disco, sino que es una descartada de This Is War, y por otra, porque daba gusto escuchar aquella melodía. A Modern Myth prosiguió el repertorio que incluyó un casi diálogo entre artista y fans; se le ocurrió la idea no tan improvisada de preguntar qué querían que tocara, y los fans más fieles se inclinaron para no improvisar tampoco por su disco homónimo, 30 Seconds To Mars (2002), concretamente por Buddha For Mary. Para no romper la esquela de la no improvisación, Jared escogió “aleatoriamente” a un chico que sugirió la nombrada A Modern Myth, aunque también felicitó con el Happy Birthday To You a un cumpleañero del centro del auditorio.

Contados los diecisiete Good bye’s con los que la canción se da por cerrada, Jared entonó The Kill, pero faltaba algo, y él también se dio cuenta; el mega hit de la banda paró abruptamente para que el resto de los componentes volviera desde la oscuridad a hacer lo que mejor saben, y el frontman tanteó terreno para un posible crowd-surfing que finalmente no se llevó a cabo, a pesar de haber pedido que todo el mundo avanzara un paso hacia adelante.

No conforme con ver cómo la gente perdía la voz en cada estrofa, instó a que toda la sala se volviera loca con The Motherfucking Fantasy!, conocida en el disco como The Fantasy a secas, que es de ese tipo de canciones que, sin que lo pidan, hace que uno se vuelva loco. Es sin duda un grito de guerra para los fans: “Do you live, do you die, do you bleed for the fantasy?” y el "Automatic, I Imagine, I Believe", que cerró la jornada. O eso es lo que querían dar a entender al despedirse, pero no cayó esa breva; ni las luces se encendieron, ni un alma se movió del recinto.

Así, tres minutos después, reaparecieron. Y en medio de una tormenta de pulseras fluorescentes que se lanzaron al escenario – con permiso y a petición de Jared -, y de algún que otro pollo de plástico, usados por el frontman para decorar su vestimenta, tomaron puestos y el siguiente capítulo de la guerra conquistó Ámsterdam; This Is War llenó cada rincón y garganta, y la banda gozaba con semejante espectáculo. Tim actuó de conductor en los coros, sin embargo, no hizo falta ayuda en demasía. Como con Kings and Queens, a pesar de ser nuevos tracks de un disco al que le faltan dos semanas para salir a la venta, la mayoría seguía el ritmo y las letras fácilmente, venían con la lección aprendida y la ilusión cargada.

Más y más luces se encendieron al pronunciar los nuevos lemas de supervivencia, “Esto es la guerra”, “¡Lucha!”, mientras el público se entregaba al máximo con las pinceladas finales del tema. E, hiladas suavemente, This Is War se entremezcló con 100 Suns, una canción de un par de minutos que asemeja la calma tras la tormenta, el desvanecimiento de creencias que depara la victoria – y también la derrota – de una guerra, como la que sufrió la banda con su discográfica EMI (quien, recordemos, les denunció por 30 millones de dólares).

Las luces rojas continuaron moviéndose al ritmo del coro de voces que, en segundo plano, acompañaban la declaración de intenciones de Mars a cargo de la voz solitaria de Jared. Y el show concluyó con los últimos acordes de 100 Suns dejando un sentimiento de unión y fortaleza de la que 30 Seconds To Mars quiere presumir y con un buen sabor de boca al que ya se le ha abierto el apetito de nuevo. Han vuelto de la mano de su guerra para dar guerra.
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3 Comentarios
1
Mamen Muy bueno
Muy buena crónica Soraya! Yo estuve en el concierto de Milán (mi primer concierto de 30stm) y me encantó. Si Marte no va a España, España va a Marte... y a donde haga falta!!
2
excelente brisy
Dios. yo no tuve el placer de estar en el concierto. de hecho no he tenido el placer de estar en ningun concierto, pero leyendo esto me puedo hacer una idea de lo que pudo ser. ESPECTACULAR! Muy bien relatado la verdad te felicito. :)
3
gaby mmm, safo.
creo que sus canciones ahora suenan todas iguales. con su disco ononimo empezaron muy bien, pero creo que como todas las bandas, deben creer que el perfeccionarse es es bajarle el autoestima a sus canciones sin darse cuenta de que van perdiendo la espontaniedad...
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