Setlist
01. Stand Up for Rock 'N' Roll
02. Hellfire
03. Fat City
04. Diamond In The Rough
05. Get Busy Livin'
06. What's Eatin' You
07. Born To Kill
08. Cheap Wine & Cheaper Women
09. Girls In Black
10. No Way But The Hard Way
11. Heartbreaker
12. Too Much, Too Young, Too Fast
13. Runnin' Wild
14. Blackjack
Ya en las inmediaciones de la sala Joy Eslava de Madrid se respiraba un ambiente festivo, nadie se quería perder el show que darían los hermanos O'Keeffe en la capital. El primero de su gira por España, y al final el primero y único por tierras ibéricas.
Con la sala aún por llenar salían a escena los catalanes 77. Su rock enérgico y guitarrero conquistó al público desde el primer acorde. No obstante, a mi me aburrieron mucho. Yo pienso que uno puede sentir admiración por un grupo, como le pasa a Airbourne con AC/DC, pero 77 los plagiaba descaradamente. Hasta el guitarrista parecía Angus Young hace 30 años... su misma Gibson SG, sus mismas poses, vamos, el pack completo. De todos modos, fueron una decisión acertada puesto que la gente quería escuchar ese sonido. Un sonido que mas tarde Airbourne lo llevaría a otro status
Unas horas antes, me comentaban unos compañeros que el cantante y lider indiscutible de la banda, Joel O'Keeffe no había concedido entrevistas ya que se encontraba resfriado... Por lo tanto, con cierta incertidumbre comenzaba el show de los australianos. De entrada, la voz apenas se escuchaba y parecía que todo iba mas despacio de lo habitual. Musicalmente Airbourne no tienen ningún secreto y las canciones sonaban exactamente igual que en su exitoso album Runnin' Wild.
El Show empezó con Stand Up For Rock 'N' Roll. Y la sala, llena al completo, se entregaba al cuarteto con sus gritos y aplausos. Todo el mundo estaba ansioso y con ganas de pasarlo bien. El sonido fue correcto, pero la voz de Joel apenas se oía y se notaba que el frontman estaba forzándola al máximo. Desde luego que la actitud y las ganas de estos chicos fue impecable, querían agradar así que lo intentaron todo para hacerse con el público... y vaya si lo consiguieron. Un 10 en actitud.
Los temas iban cayendo, y siguió el show con Fat City, Diamond In The Rough, What's Eating You o Born To Kill, esta de su último EP No Guts, No Glory. En ese momento, y aún excitado con estar allí, viéndoles, empecé a fruncir el ceño, había algo que no me cuadraba en el sonido. Ya no sólo era la voz de Joel que seguía sin oírse, si no que las canciones me sonaban lentas, terriblemente lentas. Perdían toda su contundencia. No sé si fue premeditado o salió así, pero lo cierto es que parecía que tocaban a cámara lenta.
Llegó uno de los temas que mas me gustan de Runnin' Wild. La fabulosa Cheap Wine & Cheaper Women que sonó como una bomba en la mítica sala madrileña. Aún así yo seguía en mis trece, y no dejaba de pensar en porqué todo sonaba tan rematadamente lento. Tras un momento de respiro llegó el momento estelar de la noche. Sonaba Girls In Black. Durante su solo, a Joel le invadió el espíritu de Spiderman y decidió que los balcones del primer piso de Joy Eslava era un buen sitio para seguir tocando. Así que, ni corto ni perezoso, SG en el hombro y sin pensarlo, se dirigió a un extremo del escenario y, apoyándose en los amplificadores, trepó por el exterior del primer anfiteatro de la sala. Y no sólo eso, si no que allí arriba siguió tocando por toda la primera planta mientras la gente le gritaba como si de Miguel Indurain en una subida al Tourmalet se tratara... momento memorable donde los haya.
El show continuó con el primer single de su nuevo álbum, la frenética No Way But The Hard Way. Y por si fuese poco espectáculo, en un par de ocasiones Joel abrió unas cervezas para lanzar al público, primero a golpes contra la cabeza y después a palmadas. Todo un espectáculo.
Para terminar el show tocaron Heartbreaker y acto seguido lo que para mi es su mejor tema, la aclamada Too Much, Too Young, Too Fast, que fue cantada, coreada, aplaudida por el público allí presente. Después de estos temas, se retiraron hacia los camerinos a una velocidad inusitada.
Al cabo de unos minutos volverían al escenario, para tocar un par de temas mas. Runnin Wild comenzaba a sonar instrumento por instrumento, poco a poco hasta llegar al éxtasis final en donde los cuatro jinetes australianos cabalgaban sin descanso hacia el ocaso nocturno del rock and roll... y sin un segundo para aplaudir, cerraron el show con una esperadísima BlackJack. Si les quedaba alguna gota de energía, doy fe que después de ese tema, se quedaron vacíos, sin nada mas que ofrecer. Abrumadora e desequilibrante, y para mi, sin duda, fue el mejor tema de la noche. 80 minutos y un fin de fiesta mas que digno.
Los volveremos a ver muy pronto y TLN estará ahí para contároslo.
Agradecimientos: Background Noise