Purple Weekend en León
Crónicas | 11/12/2005
Hemos recuperado el Purple Weekend. Por dedicación e ímpetu de sus organizadores, por demanda popular y porque es necesario. En su edición más multitudinaria después de diecisiete años (alrededor de 10.000 personas), el Purple experimentó su mayor respuesta de público, para lo que fue necesario cambiar de emplazamientos, en cierto modo incómodos porque sus tres ubicaciones obligaban a un peregrinar por las afueras de León que llegaba a convertirse en inconveniente. A cuidar en el futuro.
Además, la acústica de los escenarios, en dos pabellones de deportes, se convirtió en ocasiones en una molestia que impedía disfrutar de la música. Ese aciago sonido apareció sobre todo en la segunda jornada con unos Doctor Explosion chirriantes y unos Zombies (sólo con Colin Blunstone y Rod Argent entre sus filas) que entre el mal sonido y sus escasas energías, se convirtieron en decepción. El Purple ha crecido y al tiempo ha abierto sus miras. Las fronteras entre el rock and roll, el soul, el punk, el power-pop, hasta el lounge o el funk, se han difuminado tanto que los acérrimos defensores del ideario mod tuvieron que aplaudir –o no, según el caso– propuestas poco relacionadas con la esencia del movimiento, el R&B. Dentro de las decepciones podemos hablar del escaso nivel del jueves en el escenario de la tarde, con unos previsibles Mega Purple Sex Toy Kit o The Kliek y el maestro del Hammond Sam Paglia y su festividad lounge, que no alcanzó el contagio que se le presuponía. El nivel fue subiendo, aunque despacio, en las siguientes jornadas. El viernes Jarvis Humby hizo un buen set, a Speedometer y su funk les pasó lo mismo que a Sam Paglia, es decir, no era el momento para bailar. Con Mark Joseph descubrimos la calidad de sus composiciones, aunque levantó su actuación con versiones de The Beatles y Small Faces. El que no tuvo que levantar nada fue Cooper, porque desde el principio salió a por el galardón de actuación del día, Alejandro (fuera ya de la organización del festival), tiró de su Retrovisor con bastante mejor sonido que en el día previo, haciendo relucir sus grandes éxitos recientes como “Vértigo” o “Tecnicolor”. Después Fastball harían un interesante concierto de power-pop clásico y sin florituras. El éxito llegó el sábado con Montesas y su estética rocker (se acabaron las rencillas) en un divertido e impresionante directo que contrastó con el sopor melódico de Primary 5 y con unos Fortune Tellers apagados esta vez. Sólo quedaba el plato fuerte del festival, y por fin vivimos la mejor experiencia del fin de semana con unos Undertones (la formación original menos Feargal Sharkey, su vocalista) que recurrieron a su gran debut de 1979, con impecables reproducciones de “Teenage kicks”, “Mate model”, “Jimmy jimmy” o “Girls don´t like you”. Triunfaron, lo mismo que The Chocolate Watchband, que gustaron con su psicodelia aún saludable. Festival divertido (no olvidemos los multitudinarios allnighters) que apunta muy alto en cuanto se superen los contratiempos de esta edición.