Canciones:
01. California Queen
02. New Moon Rising
03. White Feather
04. Sundial
05. In The Morning
06. 10,000 Feet
07. Cosmic Egg
08. Far Away
09. Pilgrim
10. In The Castle
11. Phoenix
12. Violence Of The Sun
En el año 2006 los australianos Wolfmother fueron la bomba del año por su debut, un homenaje al Rock de los 70's que les catapultó a la cima. Un éxito que les abrumó y propició la posterior ruptura de la banda. Se habían convertido en historia viva.
Entrados ya en 2009 vuelven a ser la bomba del año, ahora por su regreso. Andrew Stockdale manifestó diferencias irreconciliables con Chris Ross y Myles Heskett. ¿Resultado? Estos a la calle, y tres fichajes nuevos que hacen del antaño trío un cuarteto. Un clavo saca a otro clavo se suele decir. Nueva formación si, pero misma fórmula. No podía ser de otra manera.
Menos psicodelia, más contundencia (para ello ahora hay dos guitarras). Se echan en falta clásicos instantáneos como Woman, Joker And The Thief o White Unicorn, aunque en líneas generales, Cosmic Egg (2009) alcanza, como mínimo, el mismo nivel que su predecesor.
Este nuevo trabajo cumplirá la función de perdurar en el tiempo, de exprimirse con facilidad, de ser atemporal. Los nuevos miembros dan frescura en lo musical. El armario de riffs es mayor y más variado, y Stockdale procura ser más versatil. Así abre California Queen, con guitarras a lo Red Hot Chili Peppers y voz a lo Iggy Pop. Otro ejemplo, Sundial tiene ese ramalzo a lo Rage Against The Machine, al igual que Cosmic Egg a ZZ Top.
Funcionando como hits, primero Back Round, incluido en la edición especial del disco, un tema potente, compacto y colorido. No sabes por donde van a salir, y eso lo hace mágico. El otro, New Moon Rising, ya es de las más solicitadas en directos. Esto referido a lo cañero. Cuando se calman, pierden frescura, y, sobre todo, esa esencia que les hace especiales. En Far Away hacen un final a lo Muse, en In The Castle nos encontramos un buen medio tiempo, y en Violence Of The Sun un guiño al Rock progresivo, que tiene pinta de ser la pauta a seguir en el futuro.
Cierto que no descubren nada nuevo, pero desempolvar un ejercicio de Rock clásico como este es una golosina irresistible para los amantes de bandas como Deep Purple, The Doors, Led Zeppelin o Black Sabbath. Y es que ya lo dijo Andrew, la buena música nunca se olvida.