Que
Josh Homme (
Kyuss,
Queens of the Stone Age) es, hoy por hoy, uno de los hombres más importantes del
rock mundial no es noticia, pero que su influencia sea tan enorme como para llevar a su terreno a dos pesos pesados como
Dave Grohl (
Nirvana,
Foo Fighters) y
John Paul Jones (
Led Zeppelin) da para pensar si debería estar aún más reconocido.
Y es que este proyecto suena como unos
QOTSA con cierta vena
Blues y con leves tendencias a la psicodelia. En este power-trio tienen cabida todos los malabares de
Homme tanto en labores vocales como a las seis cuerdas, el solido bajo de
John Paul Jones, y la contundencia de
Dave Grohl a la batería, aunque pocas veces apreciamos algo de
Led Zeppelin (quizás en
Reptiles) o de
Nirvana. En un ambiente propicio para la improvisación, descargan todo su talento en 13 cortes que crecen todos ellos con cada escucha.
Imprevisibles, enfermizos, secos en la ejecución, macabros en su definición, de ardua tarea el digerirlos. Entran más fácil los primeros temas, como
No One Loves Me & Neither Do I o el pegadizo Mind Eraser, No Chaser. A partir del oscuro Dead End Friends y del explosivo arranque de Elephants todo puede pasar en un disco sucio, lleno de impulsos rock, con delicias como blues pantanoso de Warsaw Or The First Breath You Take After You Give Up o Caligulove dulce y cálida con esos teclados a los Doors.
No quiero pensar en cuanto les durará este mágico arrebato, pero ya me estoy obsesionando con una posible continuación.