Stone Temple Pilots - No.4 (1999) - Discos

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No.4

Discos | 15/04/2008
No.4
Un disco ecléctico donde los haya de la banda liderada por Scott Weiland en los noventa es sin duda No.4 (1999). Temas excepcionales como Atlanta o verdaderas joyas como MC5 se encierran en el cuarto disco de estudio de Stone Temple Pilots.
Fecha de lanzamiento: 26/10/1999
Discográfica: Atlantic Records
Productor: Brendan O'Brien
Valoración: 8'5/10
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Canciones:
01. Down
02. Heaven & Hot Rods
03. Pruno
04. Church On Tuesday
05. Sour Girl
06. No Way Out
07. Sex & Violence
08. Glide
09. I Got You
10. MC5
11. Atlanta
Stone Temple Pilots
Stone Temple Pilots
Stone Temple Pilots
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Stone Temple Pilots
Stone Temple Pilots
Stone Temple Pilots
Stone Temple Pilots
Scott Weiland
No 4
Tras un cierto distanciamiento entre Weiland y el resto de sus compañeros, que derivó en el proyecto Talk Show de los hermanos DeLeo, así como el disco en solitario del propio Scott Weiland titulado 12 Bar Blues (1998), y sobre todo tras el paso del propio Weiland por la cárcel a mediados de 1998, la banda volvió a adentrarse en los estudios para registrar un álbum realmente ecléctico y personal, muy en sintonía con la propia trayectoria de la banda, pero también acorde a los tiempos que corrían, donde el Grunge poco a poco iba perdiendo presencia tras la paulatina desaparición de sus puntales, como Nirvana o SoundGarden.

Y es que el final de los noventa tampoco fue una época demasiado fácil para Stone Temple Pilots, y mucho menos para Scott Weiland quien continuaba inmerso en sus propios trastornos personales y se veía constantemente implicado en juicios, detenciones e ingresos forzados en centros de rehabilitación. Pero todo ello no les impidió registrar un magnífico cuarto álbum de estudio, titulado No. 4 (1999), siendo éste el nombre que se le otorga a cierto tipo de heroína muy pura que se produce y se consume casi exclusivamente en oriente. No obstante, las ilusiones renovadas que la banda depositó en este cuarto trabajo pronto se vieron nuevamente truncadas por la entrada de Scott Weiland en un centro de rehabilitación, esta vez por orden judicial tras ser arrestado en Nueva York por posesión de heroína. Algo que privó a la banda de realizar una promoción adecuada del disco, como ya pasara con su anterior Tiny Music ... Songs From The Vatican Gift Shop (1996), abocándolo de manera irremediable al fracaso comercial y a unas cifras de ventas muy por debajo de lo inicialmente previsto.

El disco abre con Down, toda una declaración de nuevas intenciones, una buena muestra de que Scott Weiland y los suyos volvían con energías totalmente renovadas. Un riff cortante y oscuro, acompañado por una base rítmica sustentada en el particular sonido de la producción, algo comprimida y enlatada, y sobre todo completamente al servicio de la melodía vocal de Weiland, quien hace gala de una excelente voz. Le sigue sin tiempo para tomar aliento, Heaven & Hot Rods, con un riff de guitarra más acelerado y denso, como la propia voz de Weiland, desplegando un sonido que en el futuro sería la base principal de una banda como Velvet Revolver. Dos temas que abren con fuerza y rabia contenida este cuarto álbum en una aparente e inicial vuelta a las raíces más pesadas y contundentes de la banda.

Con el tema Pruno, nombre que se le da a una bebida alcohólica creada clandestinamente en las prisiones, Stone Temple Pilots deciden soltar el pie del acelerador, volviendo a los sonidos más reconocibles y habitualmente utilizados por la banda, estrofas relativamente contundentes y estribillos pegadizos, cercanos al sonido y las melodías Pop de antaño. Memorable y reseñable es sin duda ese “One, Two, Three… I got another, got another” que abre los coros del tema. De aquí en adelante la intensidad del disco irá decreciendo de forma progresiva, pero sin llegar a perder un solo ápice de las señas que han dado identidad a la banda liderada por Scott Weiland. Como claro ejemplo de esta desaceleración nos encontramos acto seguido con la semi balada Church On Tuesday, una canción Pop rellenada de estribillos con reminiscencia evidente a The Beatles y ese sonido clásico de los sesenta.

Como quinto corte del disco aparece Sour Girl, elegida como segundo single de este No. 4 (1999), un tema que sorprendentemente alcanzó los puestos más altos de la lista de ventas, y logró colarse en el puesto #78 de la lista Billboard Hot 100, siendo la única canción de la banda en posicionarse en esta lista. Sin duda nos encontramos ante un tema realmente especial, en el que Weiland sacó lo mejor de sí mismo para describir la ruptura con su primera mujer Janina Castaneda, en una letra realmente impecable y una melodía clásica, a la par que pegadiza, llegando a ser catalogada por el propio Weiland como una de las mejores canciones que compusieron en su trayectoria. Pronto vuelven los sonidos contundentes con el sexto tema, titulado No Way Out, canción que bien podrían haber firmado unos Limp Bizkit del Significant Other (1999), canción quizás influenciada por la participación de Weiland en la producción de dicho álbum y a su aportación a la voz del tema Nobody Like You, junto a Jonathan Davis el vocalista de Korn.

Si algo ha perjudicado a Stone Temple Pilots, además de las propias dificultades derivadas de la addición de Weiland a las drogas y sus continúas detenciones, ha sido la eterna comparación con Pearl Jam, algo que se arrastra de nuevo, y de forma inevitable, al escuchar los primeros acordes de Sex & Violence, donde la alargada sombra de la banda liderada por Eddie Vedder planea nuevamente. Pero Weiland y los suyos pronto vuelven, en un nuevo corte titulado Glide, a hacer gala de su verdadera personalidad y su amalgama de estilos e influencias que tanto les ha caracterizado, aunque sobre todo se nos muestra la enorme versatilidad de Weiland a la voz, luciendo unos arriesgados agudos, susurrando melodías y coreando verdaderos himnos.

Los minutos se suceden, y la banda continúa desgranando verdaderas perlas para oídos inquietos, como el tema I Got You, otro guiño a los sesenta, los Beatles y el sonido genuinamente californiano de los Beach Boys, de los que seguro la banda originaria de San Diego bebería entre muchas otras influencias. Acercándonos ya hacia la conclusión del álbum nos topamos con otra verdadera joya, por título MC5, en la que se rescatan sonidos más clásicos, riffs puramente rockeros, herederos quizás de aquella fantástica banda GarageRock y HardRock de los primeros años setenta de la que el tema recibe su nombre.

Para cerrar este ecléctico álbum, Scott Weiland y los suyos deciden decir adiós con un sublime y excelso tema, poniendo la guinda perfecta a un disco realmente intenso y variado, pero que cobra mayor magnitud al escuchar esta canción final. Hablamos de la excepcional Atlanta, oda a Jim Morrison, guiño descarado a The Doors, precioso tributo a una época ya lejana y a una forma de entender la música que aún sigue muy vigente hoy en día.

Un broche de oro perfecto, no solo para este excelente No. 4 (1999), sino para cualquier disco a cargo de una banda que sienta la más mínima pasión por el Rock. Algo que Stone Temple Pilots han tratado de demostrar siempre, álbum tras álbum, en una ardua tarea, no siempre bien entendida, que les ha llevado a realizar hasta la fecha cinco remarcables trabajos. Algo que queda perfectamente reflejado en este No. 4 (1999) y que resume a la perfección todo lo que una banda como Stone Temple Pilots era y es capaz de ofrecer.

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