Canciones:
01. Welcome to the Jungle
02. It's So Easy
03. Nightrain
04. Out Ta Get Me
05. Mr. Brownstone
06. Paradise City
07. My Michelle
08. Think About You
09. Sweet Child O' Mine
10. You're Crazy
11. Anything Goes
12. Rocket Queen
Cuando la exitosa década de los 80's comenzaba a terminar su ciclo de vida, llevándose consigo una de las etapas más consagradas, unos jóvenes rebeldes nos mostraban su “insaciable apetito por el Rock”, sentenciando así, el nacimiento de una nueva era recargada de excelente música. Guns N’ Roses, la banda que siempre se ha debatido entre el amor y el odio, daba sus primeros pasos Rockeros, a través, de su consagrado álbum debut Appetite for Destruction (1987). Con una identidad desafiante y una imagen inspirada en el recordado movimiento Glam Metal, la banda, sorprendía con su revolucionario estilo, y sobre todo, sonido que podía poseer tanto elementos agresivos como bellos.
En 1987 Axl Roses, Slash, Izzy Stradlin, Duff McKagan y Steven Adler nos invitaban a su mundo, un mundo musical liderado por la rebeldía, y especialmente, el Rock. Fue así como este notable álbum ochentero sembró éxito y maestría consagrándose, a su vez, como uno de los trabajos más revolucionarios que los 80's exhalaban en su último suspiro.
La mítica sinfonía comienza con el clásico “Welcome to the Jungle”, una de sus canciones más legendarias y aplaudidas. El semi susurro inicial de las seis cuerdas de Slash nos sumergen en un ambiente rodeado por el suspenso para luego estallar en un poderoso riff. Las pistolas están recargadas y las rosas muestran su celestial belleza abriéndonos camino en una idea musical ligada completamente a la ironía. “¿Sabes en donde estás?, estas en la Jungla nene...!vas a morir", son los famosos gritos entonados por un joven Axl que ya comenzaba a demostrar la genialidad y complejidad de sus cuerdas vocales. “Welcome to the Jungle” es una directa crítica a la sociedad, aquella sociedad integrada por seres que solo se preocupa de si mismos para subsistir, dejando como lema, la ley del más fuerte. ¿Habrá sido casualidad o destino aquel encuentro que tuvo el polémico vocalista con un vagabundo, el mismo que le dio la grata bienvenida a New York, para más tarde advertirle que había llegado a la Jungla?.
“It’s So Easy” hace su debut como la canción más directa y rebelde, donde la banda muestra su cara más popular y exitosa. Los galopes del bajo y el seguimiento de su Rockera base rítmica nos transportan a situaciones puntuales donde la idea principal es fastidiar, pero, de una forma elegante…y si no te gusta Fuck Off!!. Es todo tan fácil, si lo único que tienes que hacer es valerte de tus instintos y dejar que la vida continué sin preocupaciones, es tan fácil si el fuego de la juventud convierte a los conflictos en cenizas, es fácil, tan fácil.
La consagración del álbum llega rápidamente gracias a “Nightrain”, una canción notable que hipnotiza, desde el principio, con su incansable melodía. Este tema es un homenaje para el amigo más fiel e inseparable de la banda, el trago. Su nombre era “Nigth Train Express” y estaba caracterizado por ser bien barato pero con un alto nivel de alcohol. En lo musical, todo gira alrededor de los maravillosos solos de Slash que se convierten en dulces puñaladas para nuestros oídos, guiados, por la sólida batería de Adler quien seduce mediante su majestuosidad el talento.
La insolente melodía de “Out Ta Get Me” nos envuelve en un calido sentimiento de libertad, a través, de su desesperada letra, que grita a los cuatro vientos: “No me cogerán”!!. Su ritmo es bastante pegadizo donde predomina la rapidez, y sobre todo, la pasión. Otra vez la rebeldía se hace presente de la forma más natural posible donde un Axl muestra su desafiante espíritu guerrero.
“Mr. Brownstone” es una canción más corriente y sencilla, comparada con sus antecesores, pero con un alto nivel compositivo. La particularidad se centra en la voz de Axl ya que esta suele ser más relajada y no tan densa o aguerrida como de costumbre.
Unos delicados acordes nos presentaran al legendario, y siempre popular, “Paradise City”. Mientras las seis cuerdas son calidas, como si estuvieran preparando en silencio su verdadera aparición, y las voces se fusionan al unísono, lentamente los instrumentos se unirán para sentenciar aquel endemoniado rugido. Cuenta la leyenda que su melodía nació de una mística improvisación, al igual que su característico coro: “Llévame a la ciudad paraíso donde la hierba es verde y las chicas son bellas”. Podría decirse que “Paradise City” es un concepto ligado a la ideología de “Welcome to the Jungle” ya que la ironía, y ese característico modo de identificar a la ciudad como Jungla, siguen estando muy presentes en el pensamiento radical de la banda.
Con una entrada realmente misteriosa aparece “My Michelle”, por cierto, una de las entidades musicales más bipolares en relación a su sonido. Sus tres minutos, y algo más, de duración van girando con melodías que se debaten entre rapidez y tranquilidad, destacando, el notable duelo de guitarras que acompañará su dramática letra. Axl Rose, junto a otro destacado compositor como Izzy Stradlin, dieron vida a esta oscura canción, inspirada, en la vida de una amiga de la banda. “My Michelle” narra la triste vida de una chica, envuelta, en un mundo opacado por su relación con la heroína, la muerte de su madre y el trabajo de su padre en el comercio del porno.
El carisma y la energía se apoderan del álbum mediante “Think About You” que aparece con su cara más electrizante, sin dejar de lado, aquel constante sonido tan apasionado de los Guns N’ Roses. Las guitarras siguen liderando, con la constante batería, encargándose de no bajar el nivel instrumental ni dar lapsos melódicos ya que eso sería…un verdadero pecado.
La belleza se reencarnará en la clásica y popular semi balada “Sweet Child O’ Mine”. Si bien el álbum ha estado plagado de ironía, desafió, oscuridad y rebeldía, la banda, muestra su otro lado…aquel lado sensible, romántico y, ¿porque no decirlo?, sensual. Todo comienza con la delicada introducción de Slash, por cierto uno de los solos más recordados de todos los tiempos, para que lentamente se unan al compás de la música sus aliados compañeros. “Sweet Child O’ Mine” es de esas canciones que aparecen de la nada cuando el amor esta latiendo al mismo tiempo que el corazón. Estamos en presencia de una letra romántica y dulce, escrita por Axl para su novia, y posterior esposa, Erin Everly. Desde su creación, en 1987, esta canción se ha convertido en un verdadero himno para los fans de Guns N’ Roses, además, de ser uno de los clásicos más representativos de la banda y un ejemplar infaltable en los conciertos.
La potencia desenfrenada y su ruidosa base rítmica hacen, para mi gusto personal, que “You’re Crazy” sea la canción más pesada o densa del álbum. Sin lapsos melódicos, ni tiempo para descansar, nos arremete la “locura” musical sin misericordia alguna, trayéndonos la desesperada interpretación de este magnifica adoración al indomable Rock.
Mediante la simpatía de un sonido bien pegadizo nos sorprende “Anything Goes”, una entidad que se jacta se tener en su sonido elementos muy similares a la fuerza Rockera de “Nightrain” y “Think About You”. Durante su desarrollo manifiesta la misma melodía, atrayente y seductora, para terminar en un cambio brusco y veloz.
El exquisito sonido del bajo liderará el camino de “Rocket Queen”, la infaltable canción dedicada al sexo que destaca en su clímax más simbólico…cuando los instrumentos son opacados por gemidos orgásmicos. Su interpretación es relajada, tanto vocal como instrumentalmente, dejando como prioridad la excitante seducción. “Rocket Queen” una de las canciones más llamativas de esta magistral obra musical, termina en gloria y majestad este consolidado trabajo, que sin duda, fue realizado en homenaje a la recordada frase “Sexo, Drogas & Rock and Roll”.
Appetite For Destruction (1987) es de esos clásicos que jamás se olvidan, rodeado por un ambiente desafiante y directo ha permanecido por años como uno de los reflejos más exitosos del Rock. Mientras el último aliento de los 80’ se acercaba a pasos agigantados esta prometedora banda demostraba que la dulzura y la rebeldía podían ser elementos capaces de convivir entre si, logrando a su vez, un estilo realmente indomable. Appetite For Destruction (1987) es la primera fuerza y sabiduría musical que los 90’, tímidamente, comenzaba a enseñar sin miedo ni respeto.
Banda | Guns N' Roses