Made in Japan (1972). Traducido
“Hecho en Japón”. Tres palabras que dan nombre a uno de los mejores directos de la historia de la música y obra capital en el mundo del
Rock, que aún a día de hoy sigue sonando arrollador.
Hablamos del mejor directo que los
Deep Purple hayan grabado jamás. O al menos es mi humilde opinión. No desmerecen en absoluto los directos editados en épocas posteriores con
Glenn Hughes o con
Dave Coverdale a las voces, pero es que este
Made in Japan (1972) es apoteósico lo mires por donde lo mires y referencia obligada al hablar de
Deep Purple.
Sería hacia
1998 cuando apareció un CD…
Made in Japan.
Deep Purple. 25 Aniversario. Edición Remasterizada. En la portada unos tíos tocando
Rock’N’Roll sobre un fondo negro. Al tiempo me enteré que la original del
LP era dorada. Este álbum me metió de lleno en el
Rock. Después llegarían
Led Zeppelin,
Iron Maiden,
The Jimi Hendrix Experience…y un largo, amplio y variado etcétera.
Siempre le he tenido y le tendré un cariño especial a este directo.
Las canciones ganan en fuerza y velocidad con respecto a sus versiones en estudio.
Ian Gillan está apoteósico en todas, pero en
Child in Time logra su obra cumbre. El inicio con
Highway Star es brutal y en el tercer corte llega mister
Blackmore para seguir pateando culos con el mítico y sencillo
Smoke On The Water, que todo aspirante a guitarrista aprende como tótem del
Rock'N'Roll.
Paice,
Glover y
Lord conforman una base rítmica de batería, bajo y teclados increíble, destacando este último, que empezó como un elemento extraño y que acabó siendo imprescindible en el sonido del grupo (¿cuantos grupos que usan
Hammond reconocen a
Deep Purple como una de sus mayores influencias?).
Improvisaciones, enfrentamientos y duelos y uno de los míticos solos de batería en
The Mule conforman un recital para uso y disfrute de los sentidos. Al poco tiempo descubrí un
LP del mismo disco, impoluto y con el típico olor que le da el paso de los años. Y que decir, en
LP suena de lujo, te transportas mentalmente a otra época.
Sí, es cierto, las buenas canciones no tienen fecha de caducidad.
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Deep Purple