Tú K Decias Ke Yo, K No Podía Ke No,... A K Me Mantengo
Tinguaro
Discos | 12/05/2006
Canciones:
01. Opus
02. Abuso De Poder
03. Ven A Mí
04. Gringa
05. Mi China
06. Víctimas
07. Levántate
08. Lokita
09. Aunke
10. Jamming del Inmigrante
11. El Rey de la Habana
12. Ven a Mí. Remix
La carrera musical del canario Tinguaro es la de un corredor de fondo. Este segundo disco nace de su experiencia vital por Cuba, Miami, Nueva York y Barcelona, sitios en los que ha cargado su mochila de buenos ritmos latinos y de la mejor tradición afroamericana. La inclinación de Tinguaro por la música se hace evidente desde muy niño, a los 6 años empieza a estudiar percusión, timple, laúd y guitarra en Las Palmas. Ya en la adolescencia, su talento innato como cantante, y también como mc, le permite hacer sus pinitos en formaciones canarias de Hip- Hop como N.S.B. o Young Sekoo. En 1992 Tinguaro se traslada de su tierra canaria a Cuba donde estudia producción e ingeniería en la Televisión Cubana y completa su formación académica junto a prestigiosos músicos del país y participa en infinidad de discos, conciertos y descargas cubanas.
A su regreso a Canarias graba su primer disco en solitario Jugando Con El Tiempo (2001), producido por el músico cubano Víctor López Jorrín “Pucho López”. El álbum obtiene un gran éxito en las Islas pero escasa repercusión en la Península, y Tinguaro hace de nuevo las maletas para ir a Miami primero y a Nueva York después. En EEUU sigue profundizando en la búsqueda de un sonido propio que fusione su pasión por la música negra y su particular visión de la música
latina. De vuelta a España, se instala en Barcelona, donde prepara la grabación de su nuevo álbum Tu K decías k yo, k no podía k no, …a k me mantengo, ah!! (2005), producido en CODE Records por Francesc Pellicer. En él comienza a definir un estilo propio en el que combina ritmos y melodías de música latina y afro-americana y un sonido actual y de calidad.
Con su manera característica de decir y cantar, y arropado por una música envolvente y positiva, Tinguaro imprime a sus composiciones una fuerza especial que las convierten en piezas bailables sin renunciar por ello a su contenido comprometido y audaz.