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Cañaman. Junio de 2004 Diez años de jamming
“Pero todo se resolvió bien y fue para delante. Kingston es peligrosa si estás en el sitio equivocado a la hora equivocada. Pero esto ocurre en todas partes. Lo único que la patata allí está más caliente”. Tratándose, como se trata, de la grabación de un disco de reggae, resulta curioso conocer el reflejo espiritual que la banda ha recibido en la isla tropical: “Es la cuna del reggae y del rastafarismo. Por lo tanto, hemos crecido en lo musical como banda y en lo espiritual como seres humanos. También nos ha unido mucho”. Cañaman llevan metidos en el circuito de reggae desde hace tiempo y, para no aburrir ni aburrirse, han buscado con cada disco una vuelta de tuerca más, una profundidad, si quieres, mayor que les permita no sólo creer en lo que hacen, sino aprender lo que más les gusta, o sea, el reggae de toda la vida, ése que canta a piñón fijo contra las injusticias sociales enarbolando siempre la antorcha de la marihuana para hermanar a los pueblos. El disco nuevo cae en los tópicos que siempre alberga este género musical, si bien los Cañaman dejan impresa una fuerza musical que no es habitual, un deje rockero que los hace destacables. Esta vez han enriquecido el castellano de sus letras con consignas en otros idiomas: “Eso es nuevo para nosotros. Le damos mucha importancia al hecho de cantar en castellano, pero mejor a cuanta más gente llegue nuestro mensaje. El reggae tiene ser internacional”. Para Cañaman “este disco es diferente a todos los anteriores nuestros. Nos ha encantado la libertad de movimiento que hemos tenido para poder grabar las canciones tal cual las creamos en Madrid. También la producción ha sido peculiar y las colaboraciones de la isla un sueño”. Para esta grabación han contado con dos productores de lujo, Sly Dumbar y Robbie Shakespeare (han trabajado con los Stones o Dylan en muchas ocasiones), míticos popes (músicos y productores) de la modernización del sonido reggae. “Fue por medio de una persona que conocimos en Madrid. Nos dijo que tenía el contacto y que era posible trabajar con ellos. No le dejaron subir al avión porque era egipcio y no tenía papeles en regla: nos buscamos la vida en Jamaica sin él, como pudimos. Al principio no sabían nada de nuestra música y se mostraron cautelosos, pero poco a poco se fueron involucrando y conectamos muy bien con ellos”. Por último, les preguntamos por el mundo, por la carga que llevan sus letras, por sus ganas de derrotar a la violencia. “El reggae es la forma bonita y melódica de decir grandes verdades. Si la gente está de acuerdo con lo que dices se crea la unión posible para cambiar lo que sea. Los cambios se hacen a través de la comunicación entre las personas y la música es el mejor ejemplo”. Turrón & Babas
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