Pasan los años y me sigo emocionando al escuchar de cabo a rabo un disco como
Sinner (2001), el fantástico debut de los americanos
Drowning Pool. En una época en la que el éxito del
Nu Metal era una realidad palpable, la banda liderada por
Dave Williams demostró que habían muchas formas de afrontar la contundencia y ponerla en juego.
Bodies fué el primer single extraído de
Sinner (2001), todo un trallazo, un golpe directo al mentón, con un riff demoledor y una labor vocal a cargo de
Dave Williams, realmente inmensa. La banda desde luego reunía todos los alicientes para ser tenidos muy en cuenta.
Y en realidad así fué, al menos hasta la triste desaparición de
Dave Williams, quien falleció en mitad de la gira del
OzzFest 2002. Una extensa e intesa gira por los
Estados Unidos, la cual debía de terminar de encumbrarles al nivel de otras bandas que habían logrado consagrarse durante aquellos años, como
System Of A Down o
Slipknot. Una lástima.