Seguramente sin la presencia de
Wendy James en
Transvisión Vamp, la banda nunca habría recogido tanto éxito, ya que la ambición rubia del Rock despertaba la atención de cualquiera que la visualizara o escuchara cantar. Su apariencia de jovencita rebelde junto a su increíble carga sexual eran sus bazas imprescindibles ante el público que tanto la deseaba. Localizada en un club nocturno mientras
Wendy James, con tan sólo 17 años, cantaba versiones de
Patty Smith, el guitarrista y compositor
Nick Christian Sayer se quedó boquiabierto con su actuación. A partir de aquí, de Brighton a Londres,
James y
Sayer como pareja se juntaron con unos amigos y nació
Transvision Vamp.
Wendy James pasó a ser la líder del grupo, y con ella el éxito inmediato.
Con una mezcla entre
The Clash y
Blondie, compusieron temas que principalmente sonaban a
PopPunk, por lo que su primer largo titulado
Pop Art (1988) se metió entre los principales del momento. Temas de éste debut por los que destacaría
Transvisión Vamp y que todavía en la actualidad se les sigue recordando son
I Want Your Love,
Revolution Baby o la versión de
Holly & The Italians llamada
Tell That Girl To Shut Up, por los que se colocarían entre las primeras bandas populares de finales de los ochenta. Un año mas tarde lanzarían su segundo disco de estudio
Velveteen (1989) con el que alcanzarían una fama asombrosa, responsabilidad debida a temas como
Baby I Don’t Care o
Born To Be Sold.
Una muestra de lo que la banda inglesa, liderada por la maravillosa
Wendy James (ahora
Rancine), podía provocar con su sonido de fresco
Punk, es el video
Baby I Don’t Care, pero como tributo a la trayectoria de
Transvision Vamp recorreré el tiempo en busca de su último álbum
Little Magnets Versus The Bubble of Babble (1991) para rescatar el single
If Looks Could Kill. Un disco que, pese a la madurez musical y compositiva del grupo, cayó en el olvido, aunque éste tema sea, con creces, digno de rememorar, tanto por la evolución de
Wendy James como por el cambio de sonido que
Transvision Vamp logró, algo más oscuro, con guitarras más afiladas y melodías más sucias, justo lo necesario para la década de los noventa.